Cuando recibimos el aviso nos contaron que Roi llevaba dos
días sin apenas moverse del sitio en una calle de un pueblo de Pontevedra,
delgadísimo y si apenas mover los cuartos traseros. Como siempre, sin casa de
acogida no podemos hacer nada, pero Marga nos ofreció la suya para 15 días y la
tarde del 31 de octubre recogimos a Roi.
La revisión veterinaria indica que, en el mejor de los casos, llevaba ya bastante tiempo en la calle, algunas costillas rotas de lesiones antiguas y quizás un atropello reciente sin fracturas. El primer tratamiento analgésico y reposo.
Roi tiene la mirada dulce, es muy cariñoso y quiere jugar, pero como de momento no puede acepta de buen grado el cambio de juego por mimos. Es limpio y bastante obediente.


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