
"Empecé como casa de acogida porque quería adoptar a un perro pero no sabía si tendría tiempo para él. Buscando por la web, encontré la pagina de O Jaticán y descubrí lo que era una casa de acogida. Pensé que sería una buena ocasión para ver si era capaz de tener un perro mío. Y así llego Xenda, mi primera acogida! Solo me hicieron falta algunos días para adoptarla...
Seguí acogiendo otros animales porque cada vez que veo un animalito abandonado, herido o en la calle, pienso que "solo" le hace falta una pequeña ayuda para salir adelante y conocer una vida mejor. Para ser casa de acogida, no hace falta tener una casa súper grande con finca y todo... a veces, solo con un baño disponible, se puede salvar una vida!
Cada vez que tengo que entregar uno de mis acogidos, me resulta difícil pero intento ver el lado positivo: Le he dado el tiempo necesario para que encontrase su familia y, más que nada... me queda un hueco libre para ayudar a otro!
Hacia todos los que han pasado por mi casa tengo un cariño especial pero el recuerdo más bonito que tengo es de Quinxo. Un cocker abandonado en la calle en un estado lamentable, viejo, enfermo. Cuando lo vi, pensé que acabaría su vida en mi casa, que nadie querría adoptarlo. Pero apareció su ángel y ahora vive feliz en una casa y recibe todo el cariño que no tuvo durante su vida. Desde éste, no creo más en Dios pero sí que creo que la gente también puede hacer milagros!
Como casa de acogida, solo tengo una queja: Adoptantes, no os olvidéis de nosotros! Siempre nos gusta recibir una foto de los "niños" y eso también nos ayuda cuando nos sentimos agobiados por tantos casos y tanta impotencia.
Soy consiente de que, para uno que salvas, hay miles mas en la calle, pero si nos hacemos nada...
Os puedo asegurar de que, ser casa de acogida es una experiencia muy bonita y vale la pena vivirla por lo menos una vez. No cuesta nada pero vale mucho!"